Luego de ser liberado por autoridades internacionales quienes me tuvieron en custodia de manera prepotente bajo el falso cargo de “conspiracionista empedernido” me dispongo una vez más a usar el sutil método de la sátira, la ironía y el sarcasmo para atacar mordazmente a este sistema que nos reprime.
Una vez más, el sistema tiembla de terror por la amenaza de mi viva voz (o quizá no tan viva por ser escrita), los altos círculos de poder se atrincheran y preparan para recibir ácidas críticas, ingeniosos contrapunteos y antagonismos incensurables.
La voz de Eulalio nos será acallada, ¡tiemblen dueños del poder y de la estructura!, es hora de remojar sus largas barbas que están por ser trozadas por las tijeras del más crítico, del más excelso revolucionario, de aquel que no puede ser contenido.
El status quo sucumbirá ante las carcajadas de los oprimidos a quienes se les develarán los más oscuros secretos de su truculento funcionamiento. Su retórica y gramática será contrapuesta a mi oronda estulticia, a mi clarividente ingenuidad, a mis profundos sinsentidos.
Sea pues, he renacido de las cenizas, he sido invocado por la voz de los insatisfechos, de los que necesitan reírse de sí mismos, de los sarcásticos, de los irreverentes, de los humoristas y de los más aguzados pensadores.
¡Eulalio vive, la lucha sigue!... gritaba mi séquito a las puertas de mi aprisionamiento, con voz llena de esperanza. Nadie, nadie, ¡nadie! Pudo, puede ni podrá detener a Eulalio… ésta su servilleta llena de ironía, de sarcasmo, de sátira y pedantería.
Que los progresistas se asusten y los conservadores también, este siervo no tiene otro amo que no sea el sentido común y el del humor. Sea pues caray
Ya sabrán mas delante de mis hazañas, de mis roces con la autoridad, de mis revoluciones y contra-revoluciones, de mis pensamientos que han destruido naciones y fundado otras nuevas que luego fueron refundadas por que no estaban bien fundadas, y que las refundamos una y otra vez hasta hacernos a la idea que pa’ fundar naciones no nacimos.
Su afectísimo y atento.
Eulalio de Samaniego Pérez y del Toro.
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